domingo, 11 de enero de 2015

El edén del infierno: Acto 1-Capitulo 13



13-La llave y la cerradura
 
E
n el camino de regreso a casa, nadie dijo nada, Ion se limitó a conducir de regreso, ya luego podría actualizarse. Una vez de regreso Ion dejó el auto frente al local y entraron. Era algo tarde, ya la mayoría de las personas como era habitual, se habían esfumado de la calle.
-esos eran humanos-farfulló Jennifer mirando hacia los alrededores mientras Nolen abría la entrada del callejón. Luego encaró a su gemela-pudiste olerlos, ¿verdad?
Confirmó con un asentimiento.
-no puede haber error…. ¿Por qué unos humanos estarían visitando capullos?-inquirió, Nolen abrió la puerta y entraron a la oscuridad de su casa.
-los oyeron, dijeron algo de sacrificios-les recordó Nolen pensativo-ahora estoy casi totalmente convencido que Jean tiene razón.
-¿razón de que?-preguntó Ion mientras se dispersaban por la casa y encendían las luces.
-de que podría haber una secta involucrada con los asesinatos-explicó el semidemonio mientras trataba de calmarse, aun la idea le taladraba el cráneo. Más allá de la secta, le preocupaba que se tratara de una secta de Azazel específicamente, cruzaba los dedos por lo contrario, finalmente tomó asiento ante el televisor de la sala-desde ojonegro, uno de los primeros asesinatos, hasta los más resientes.
-entonces deberíamos avisar a la guardia cadena y a Wholferd cuanto antes-dijo Jessie apareciendo con Titus en los brazos-quizás esto sirva de algo.
-pero recuerdo que el cuerpo de ojonegro, así como varios otros, estaba destrozado-replicó Ion apareciendo detrás de su novia un poco inquietado-en un sacrificio no creo que dejen el cuerpo en ese estado.
-si tienen paracitos a su cargo-empezó Nolen posando sus codos en las rodillas-no me sorprendería que tuvieran a algún demonio que les hiciera el favor de destripar a los cadáveres y así cubrir sus acciones... o enaltecerlas más.
Aunque no seria por mucho, con el tiempo todo empezaría a salir y lo que antes era tomado como simples muertes aleatorias, terminaría siendo causa de pánico masivo.


Jessica estaba preparando hamburguesas mientras Ion y Jennifer miraban televisión. Nolen aguardaba en el sótano, siempre era un buen lugar para pensar, miró su lámpara, situada en una mesilla junto a su sofá.  Se podía escuchar a lo lejos las risas de Ion y las chicas, Nolen pensó en llamar a Jean, sin embargo  se le ocurrió otra idea.
Tomo su celular de la mesa y marco el número de la red anónimo, siempre se podía hacer correr la voz rápidamente con ellos y se podía tomar información útil.
-¿si?
-soy Nolen Goldman-dijo él con voz seria, tampoco estaba muy esperanzado con aquella idea.
-¡señor Goldman! No creíamos que nos fuera a llamar de nuevo-dijo la voz saliendo de su clásica monotonía.
-quería preguntar si alguien a sabido algo de una secta haciendo sacrificios-casi exigió con voz fría, el del teléfono titubeó perceptiblemente-¿entonces?
-yo…
El teléfono soltó un pitido insoportable que hizo a Nolen dar un brinco y alejar el aparato de su oído. Miró sorprendido y horrorizado la pantalla de su celular, dándose cuenta de algo fuera de lo común… más que fuera de lo común, aquello estaba espantosamente mal.
La pantalla se había puesto roja.
-que carajo…
Entonces oyó una maldición dramática, era Jane, pero no sonaba enojada, parecía asustada. Nolen arrojo su teléfono al sofá y corrió a la sala, cuando llegó encontró a todos, incluso a Titus mirando fijamente y con recelo al televisor…. Al igual que el celular de Nolen, la pantalla de la tv se había puesto de color sangre.
-¿como pasó esto?-preguntó Nolen impactado acercándose.
-no tengo idea-señaló Jessica inquietada y tocando la pantalla revisando qué andaba mal-veíamos un documental y de pronto se puso así.
-¿no será un problema de señal?-propuso Nolen mirando a los chicos en el sofá.
-eso quisiera-dijo Ion.
Nolen esperaba con toda su alma que todo fuera culpa del proveedor de cable.
-lo dudo, ningún problema de señal causaría esto-observó  Jessie estudiando algo detrás de la tv-ven a verlo.
Nolen obedeció, se aproximó bajo las tensas miradas de Ion, Titus y Jane. Cuando llegó junto a Jessica el semidemonio perdió el aliento y entendió el espanto de Jane. Nolen se preguntaba con nerviosismo quien o que causaría eso, rogaba que hubiera una explicación normal y no tuviera que pensar en fuerzas demoniacas.
El televisor seguía prendido con esa pantalla roja, a pesar que lo habían desconectado.


Jean afilaba un cuchillo mientras Angélica y Trixi jugaban CallofDuty en la tv. Trixi movía el control de un lado al otro con mucha energía mientras la rubia la animaba, la conexión a internet era buena así que no había lag en lo más mínimo. Jean veía su reflejo en su cuchillo favorito esperando la llegada de Nolen, el hombre había dicho que se reunieran, pero Jean avisó que no podía ya que tendría a Angélica en casa, a pesar de ello el chico insistió.
-¡miiieeerdaaaa!-siseó Trixi casi saltando de su lugar en el suelo, Jean las miraba desde el mueble, ellas usaban cojines para acomodarse muy cerca de la pantalla.
-no lo habría dicho mejor-concordó Angélica con una risa escandalosa.
Jean sonrió un poco. Trixi acababa de ser abatida por uno de sus adversarios en línea, apareció desde atrás y la pobre chica no lo vio venir, por estar espiando desde una ventana a quien apuntar.
-¿quien fue?-preguntó Jean, Trixi se fijo bien y soltó una carcajada.
-es un mundo muy pequeño-dijo.
-¿por qué?-preguntó la kirin.
-Kent me ha matado.
Vaya, Jean no se imaginaba a aquel playboy siniestro jugando en línea. Angélica casi le arrebató el control a Trixi declarando:
-si es Kent, me ocupare de darle la lección que merece-sonaba muy emocionada y excitada.
El timbre sonó. Jean imaginó quien era, se puso de pie y dejó el cuchillo afilado en el mueble.
-yo voy-avisó dirigiéndose a la puerta.
Al abrirla descubrió lo que esperaba. Nolen, sonriendo alegremente.
-no encontraba la dirección-masculló. Jean le devolvió una sonrisa similar.
-esperar no es problema, me estaba entreteniendo-devolvió invitándolo a pasar, apartándose de la entrada. Nolen dudoso se adentró-espero que la presencia de Angélica no sea molestia.
Nolen estudiaba el pasillo, se encogió de hombros. Jean cerró la puerta.
-Angélica y mis hermanas no se mesclan, son como agua y aceite. Pero yo no tengo nada en su contra-señaló el semidemonio.
-bien por eso-dijo ella caminando mas allá de él sin volverse-vamos.
Nolen lo hizo y pronto estuvieron en la sala con las chicas jugando. Ambas los notaron llegar, pero solo Trixi volteo exaltada, Angélica le sonrió a Nolen y siguió en su masacre, no se podía esperar que hiciera mucho, los juegos en línea no podían ponerse en pausa. Nolen le devolvió el gesto a la kirin y en ese mismo momento Trixi se levantó como un rayo, Jean deseaba que se levantara así de rápido para sus practicas de lucha.
Jean se sentía un poco perturbada por como su hermanita no dejaba de sonreírle a Nolen.
-Trixi, saluda a Nolen-pidió ella gesticulando con la cabeza.
Nolen extendió la mano, sin embargo antes de que siquiera terminara de moverla, Trixi la estrechó y comenzó a sacudirla con asombroso entusiasmo. El semidemonio quedó sorprendido pero no tardó en corresponder al enérgico saludo.
-un placer, soy Trixi Wholferd, por favor sal con mi hermana y dale mucho sexo-soltó la chica, tanto Nolen como Jean quedaron en silencio, el semidemonio con mirada de shock y Jean se torno tensa  mientras contemplaba con ojos enormes a su hermana.
Jean casi no oyó la risa dramática de Angélica, ella iba a ahogarse. Pero Jean no sabia como reaccionar, también estaba en shock, su rostro era casi indescifrable, puesto que parecía horrorizado, asombrado, avergonzado, incrédulo y puede que algo irritado.
Trixi entonces descubrió como su comentario acababa de aspirar todo el aire de la habitación. Su sonrisa se torno tímida y vacilante. Jean pensó que ya era hora de que lo notara, Nolen estaba comenzando a acumular rubor.
-ah si, soy Nolen Goldman y…. ah… eso… tendrás que hablarlo con tu hermana-respondió el suavemente aunque dudoso.
-oh, lo siento-aseguró Trixi liberando la mano del hombre. Pero eso más bien estaba dirigido a Jean.
Trixi claramente estaba tan emocionada con la aparición de un hombre buscando a Jean, que no se le ocurrió pensar en lo que iba a decir. Jean si no fuera quien era, seguramente habría gritado y recriminado a Trixi tan pronto Nolen saliera por la puerta.
-vamos Nolen-pidió Jean tirando de la manga al chico, el asintió y fueron camino a la habitación de esta.
Cuando entraron al sitio, Jean cerró la puerta y pudo estar segura que las mujeres no los escucharían. Nolen estudiaba el cuarto con interés, era simplemente un recinto blanco, con un armario, una alfombra negra y una cama individual.
-disculpa a mi hermana, ella es un poco dramática a veces-explico Jean volviéndose al chico, quien ahora estaba parado junto a los aposentos-intenta olvidar lo que te dijo.
Sonrió con frescura.
-sé lo que se siente, con Jennifer y Jessica a veces ocurren cosas así-alegó, y luego hizo un gesto hacia la cama-¿puedo?
-seguro.
El hombre se sentó con cuidado de no desordenar.  Jean intentaba no reparar que Angélica podría burlarse por un tiempo, ella pervertiría el simple hecho de que “Nolen estaba sentado en su cama”, hasta convertirlo en “Jean se había llevado a Nolen a su cama”. Luego comenzaría a divulgarlo….
-¿no vas a sentarte?-pregunto el, Jean se cruzo de brazos aun dándole la espalda a la puerta.
-no gracias, prefiero estar de pie-Nolen suspiro decepcionado-¿y para que viniste?
Él lo pensó.
-¿no puedo venir a verte? Dijiste que me darías una oportunidad ¿no?-algo en su tono hizo que Jean descubriera algo oculto en su voz, quizás el hombre temiera que ella diera marcha atrás.
-lo dije, ahora, ¿alguna razón importante?-reitero ella repentinamente mas seria, con el tono que hacia que Nolen se pusiera derecho, como si hablara con un oficial militar.
 -algunas-explico el encogiéndose de hombros-primero… lo que pasó en el cine…
Jean intentó no tensarse visiblemente, aunque por alguna razón sus músculos estaban como vigas.
-¿que con eso?-no vaciló.
-solo quería preguntar si me estas tomando en serio y no solo como un instrumento de investigación-quiso saber, Jean apretó los labios.
-te tomo enserio-afirmó Jean. Nolen estaba algo inquieto, movía los dedos en la cama.
-me siento estúpido por decir esto-admitió y tomó aire-pero ¿me das permiso de acercarme? Ya sabes, a menos de un metro.
Incluso a Jean le parecía realmente raro que algún hombre preguntara aquello….
-ya estas sentado en mi cama, no tengo razón para decir que no-indicó ella, de hecho el estar sentado en cama de Jean era un privilegio que solo podía tener Trixi, Angélica y la misma Jean. Si otra persona lo hubiera intentado anteriormente, probablemente no hubiera durado mucho.
Nolen sonrió deslumbrante, si, esa era una de las razones por las que Jean lo dejaba estar ahí. El semidemonio se levantó y quiso tomar a Jean en brazos… ella sabía lo que pretendía: terminar lo del cine. Antes de que Nolen pudiera besarla ella lo frenó con una mano, el agrando los ojos, malditos fueran, se veían suplicantes como un perrito en la lluvia.
-tu no eres mi novio-le recordó secamente, Nolen se apartó a regañadientes.
-pe…
-te dije “intentar” no dije “puedes besarme”
Nolen resopló fastidiado.
-eres un incordio ¿sabias?
Jean no pudo evitar bufar una risa, aunque ella no lucia nada risueña. Nolen parecía creer que ella estaba loca.
-lo sé-ella mantuvo a Nolen a un brazo de distancia-puedes invitarme a salir y aceptare, puedes venir a mi casa y no te cerrare la puerta en cara, puedes llamarme y no te sacare la madre por teléfono. Pero hasta que esto realmente no tome rumbo, olvídate de que serás realmente algo.
-rumbo….-repitió con hombros caídos-llevará algún tiempo.
-pues acostúmbrate.
El hombre entrecerró los ojos.
-¿tienes idea de lo punzante que puedes ser?
-sé quien soy-confirmó Jean. Nolen volvió a la cama y esta vez se sentó con las piernas abiertas, con los codos en las rodillas e inclinado al frente. Para Jean lucia muy varonil, maldición, su brillante cabello parecía rojo al sol, era difícil no quedarse atrapada en ello-¿y que otra razón tienes para venir?
Los ojos del semidemonio se abrieron de par en par, algo acababa de prenderse en su cabeza. No volteo, comenzó a recapitular todo, como si se lo estuviera recordando a si mismo.
-lo segundo, Trisher… nos llevó a un nido de capullos-Jean endureció la quijada y escuchó atentamente-cuando íbamos a destruirlos unos humanos aparecieron, diciendo algo de que los necesitaban para sacrificios. Nombraron una tal… Matriarca…
Jean escupió una maldición, Nolen sorprendido se volvió hacia ella. La pseudodemonia sabía que la presión dentro de su boca era tal, que si los suyos hubieran sido dientes ordinarios, ya los habría pulverizado.
-odio tener razón-soltó ella después de varios segundos en silencio-es una secta, no tiene otra explicación.
-¿no me has contado algo?-deseó saber el chico interesado.
-unos onis nombraron a una Matriarca-dijo ella y apretó los puños a sus costados-deseaba que solo fuera un disparate de demonios desesperados. Pero ahora tenemos prueba de que verdaderamente hay una secta detrás de esto.
Nolen mas que sorprendido se tornó nervioso, como si fuera interrogado por un detective. Jean lo estudió, sabiendo que el hablaría en cualquier momento y no para dar buenas noticias.
-si es así, espero que no adoren a Azazel ni a ningún demonio mayor…-expuso entrelazando los dedos de sus manos-porque de ser así, temo por lo que será de mi clase.
Jean alzó las cejas, intrigada.
-¿cual es tu clase?
-soy un gard.
Jean aunque se sintió mareada por un segundo, luchó por no caerse del asombro…. Los gard eran unos demonios marcados como llaves vivientes, eran necesarios para poder liberar a cualquier demonio mayor enjaulado dentro de la zona demoniaca. Según Jean tenia entendido el poder era hereditario, alguno de los hijos de un gard, o varios podían traer esa misma marca sobre si.
-¿que  especie eres?-inquirió la chica comenzando a enrular uno de sus rojos rizos. Nolen vaciló en responder pero lo hizo.
-soy un L’Enfer-murmuró  él.
Jean ahora estaba fascinada con Nolen. Nunca había podido ver en persona a un caballero L’Enfer, esos demonios eran una de las especies más poderosas, que por poco llegaban al nivel de un gran demonio. Pero a pesar de todo eso, Jean tenía una pizca de preocupación martillándola, si él era un gard y ello salía a la luz, podría ser capturado y usado como llave para liberar a Azazel o a cualquier monstruo que la secta quisiera.
-¿Jean?-dijo Nolen preocupado.
-estoy bien-dijo ella volviendo en si y dejando de rizarse el cabello-solo asimilaba la información.
-¿sabes que esto debe quedarse en secreto verdad?-preguntó como suplicante.
-lo sé-afirmo ella-¿no te preocupa ser usado para…?
-no, soy cuidadoso, las únicas personas que saben sobre esto son Jennifer, Jessica, Ion, Titus y ahora tu-aclaró el enderezando su postura en la cama y mirando hacia la pared blanca que tenia delante.
-¿quien es Titus?-masculló ella con recelo. Nolen profirió una carcajada.
-mi gato demonio.
Jean retuvo una risa pero aun no podía relajarse.
-¿tienes cuidado con controlar tu fuerza? Si llamas la atención y todos se enteran de que eres un L’Enfer; será cuestión de tiempo para que alguien pueda fijarse en ti y descubrir que eres un gard-le avisó la pseudodemonia poniendo sus manos en las caderas. Ese tema no le quitaba el sueño evidentemente: Nolen se recostó boca arriba en la cama cómodamente, con la mirada hacia el techo.
-siempre me controlo, hasta ahora nunca nadie ha sospechado de mi. De hecho nadie me ha visto con mi aspecto de L’Enfer.
La curiosidad atropelló a Jean como pocas veces en su vida. ¿Como seria un L’Enfer de carne y hueso? ¿Como se vería Nolen? ¿Luciría imponente?, ¿bello?, ¿aterrador…?  Jean avanzó hasta estar junto a él en la cama, Nolen viró los ojos hacia ella.
-¿me mostraras como te ves?-preguntó neutra.
Nolen curvó los labios hacia arriba con malicia.
- no hasta que esto realmente tome rumbo.

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